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Educación y Concienciación

Por qué es difícil defendernos

¿Qué es la desesperanza aprendida, cómo identificarla y qué hacer?

Todos hemos podido observar a un pequeño perro, un gatito, o quizás un pequeño ciervo, que a través de un proceso de vida llega a la impotencia.

El indefensión se caracteriza porque no se defienden, no evitan ningún estímulo negativo, o algún ataque, que en circunstancias normales causaría la fuga, la defensa o el contraataque.

Hemos visto que, a pesar de ser sometidos a patadas, golpes, falta de comida, sólo agachan la cabeza, se encogen y permiten que esta situación continúe.

La pregunta es: ¿Por qué no huyen, por qué no atacan de nuevo, cuando instintivamente esta debería ser la respuesta? De hecho, es un fenómeno muy particular.

A continuación, podemos definir el aprendizaje impotencia como una condición, incluso llamarla síndrome, en la que se produce una inhibición de las respuestas naturales del sujeto, sin importar la integridad, incluso la vida, de la que se trate.

La verdad es que es una situación alarmante e incomprensible, nos parece increíble, cuando pensamos que un simple movimiento podría evitar ese ataque.

Ahora llevemos esta condición al ser humano, contemplemos a las víctimas de la guerra, donde, sin respuesta, estas personas, sin siquiera un gesto, inclinan la cabeza, se agachan y la mayoría de las veces aceptar el castigo sin una respuesta visible, muchas veces sin lágrimas u otra manifestación aparente.

Miremos a las mujeres, que aceptan de la misma manera, golpes, ultrajes, gritos, insultos y no dan respuesta. Para cualquiera de nosotros es muy sencillo descalificar a ellos, a criticar ellos, a desesperar ante tal actitud, incluso llegamos a decir: "te lo has merecido".

Por supuesto, esta condición también se aplica a los hombres, los niños, los adolescentes, los adultos y los ancianos. Y surge la pregunta, ¿es una enfermedad? ¿Es una deficiencia? ¿Un desajuste? ¿Una desviación? ¿Es algo genético? ¿Cultural? ¿Imposible? ¿O qué es?

Como su nombre indica, es una condición aprendida, que a base de repetir condiciones negativas, sin duda matizada por las experiencias previas, la formación educativa, la estructura personal, entre otros factores, van configurando el tipo de respuesta del individuo, que le lleva a un sentimiento de impotencia, de imposibilidad, de incompetencia, ante los hechos.

Se produce un comportamiento de impasibilidad y de imposibilidad de reacción.

Uno deja de creer en su propia capacidad, uno desarrolla la creencia de que no se puede hacer nada, que es prácticamente su destino. Por supuesto, la calidad de vida de los que muestran esta condición es muy mala, y en esta situación, no puede haber felicidad.

Ahora nos preguntamos, tiene cura, la respuesta en NO, es incurable porque no es una enfermedad.

¿Cómo se desarrolla?

Es un proceso que, a base de repeticiones y de la falta de resultados de las respuestas mostradas, configura la condición, en la que se llega a la convicción de que nada se puede hacer, nada puede ayudar, derivando en bajar los brazos y conformarse con el propio destino.

El cónyuge, que cada vez intenta participar, tomar el control de su propia vida, es, si no golpeado, sí humillado, insultado, despreciado, ignorado. Al principio, el cónyuge protesta, intenta rebelarse, y al final se ve abrumado, hasta el momento en que ya no intenta salir de esa trampa, aceptando que esto es la vida.

Es el mismo caso del niño que en su hogar sufre las consecuencias del maltrato, acompañado de injusticias, imposiciones ilógicas, que conforman una serie de rasgos de personalidad que pueden colorear su vida.

Constantemente me preguntan sobre la duración de esta condición, si hay una salida, la verdad es que esta situación puede durar toda la vida, en la medida en que no se aborda conscientemente, ya sea por la persona que lo sufre o por alguien cercano que pueda influir en él.

El buenas noticias es que esta situación puede ser superada, dado que es una condición aprendida, que en base a estas repeticiones afecta fuertemente la autoestima, el amor propio.

Será necesario buscar ayuda profesionaliniciar un proceso de desaprendizaje de comportamientos que se han establecido, continuando con la selección y consecuente aprendizaje de nuevos comportamientos asertivos y positivos.

La hipnosis clínica puede ayudar.

Desde mi experiencia profesional, la hipnosis ayuda facilitando el cambio y la consecución de los objetivos deseados.

Si desea más información, no dude en llamar a nuestra oficina. 

Guillermo Castañeda Sr., Hipnotizador Profesional
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